NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN. PATRONA, REINA Y SEÑORA DE RUTE.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN. PATRONA, REINA Y SEÑORA DE RUTE.

Bienvenidos al blog oficial de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Rute. Esta página ha sido creada para ser un punto de encuentro de todos los devotos de la Santísima Virgen del Carmen, sempiterna Reina y Señora ruteña. Desde aquí intentaremos recoger todo lo concerniente en torno a nuestra excelsa Patrona y su Archicofradía, así como las actividades de otras instituciones cercanas como el grupo joven de la Archicofradía -'Iuventus Carmeli'- o la comisión pro coronación canónica de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Rute.

Con la ayuda de todos podremos dar a conocer la grandeza de nuestra sagrada Titular, siéndo éste un blog abierto a todo tipo de propuestas y sugerencias.

Sin más:

¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN! ¡VIVA LA PATRONA DE RUTE! ¡VIVA LA REINA Y SEÑORA! ¡VIVA EL ORGULLO DE NUESTRO PUEBLO! ¡VIVA LA EMPERATRIZ CARMELITANA! ¡VIVA LA MADRE DE DIOS!

lunes, 20 de febrero de 2017

Rezarte en El Carmen, es rezarte en el Cielo...



Con este grado de lindeza, perfección y humilde excelencia luce María Santísima del Carmen, Patrona de Rute, en su santuario, vestida para una cuaresma en la que celebraremos el solemne triduo al santísimo Cristo del Mayor Dolor.

Texto: Jesús Manuel Redondo Alba
Imágenes: miembros j.g. de la Archicofradía


  Hace apenas una semana gozábamos en el santuario del nonagésimo tercer aniversario de tu nombramiento y proclamación como Patrona de Rute, en el cual, Carmen, luciste radiante y llena de luz, cual si hubieses querido emular con tu cegadora luminosidad la ‘hermosa vidriera’ a la cual los ruteños rendimos nuestro ingente fervor. 

  Contemplarte tal y como te vemos desde hoy en tu acogedora morada de la calle Toledo, Madre, nos dispone espiritualmente de tal forma que brota de nuestro interior la penitencia, la reflexión y la meditación personal. Sobre todo cuando la dulce y cuaresmal mirada de tu rostro vestido de tul y mantilla dorada superpuesta, se cruza con la imagen de tu Hijo, envuelto de traje terciopelo morado con encajes de hojilla y chantillí. Un poco más abajo de tu altar mayor, Madre, nos encontramos igualmente a tu Hijo, a Jesús del Mayor Dolor: Dios hecho hombre, humillado y a punto de entregar su vida por nosotros. 

  Dolor que, aunque en forma de gloria carmelitana, se manifiesta igualmente en tu divino rostro por el reflejo en el mismo del color morado de las flores de tu escapulario y el marrón de tu saya, que en absoluto desentonan con tu excepcional presencia señorial, envuelta de sencillez por la albura de tu capa de seda salvaje, cuya única misión es la de recoger toda la pureza que a borbotones mana de tu ser. 

  Pureza carmelitana que te define una vez más como reclamo eterno de oración para todos los ruteños, más aún en este tiempo cuaresmal que se nos viene, en el cual deberíamos utilizar a menudo tu pelo tendido que llega hasta el Cielo para estar más cerca de Jesús y de su pasión. 

  No tengo la certeza, Carmen, de que al final de nuestros días, cuando nos encontremos contigo en el paraíso, los ruteños te contemplemos con la sublime imagen de Reina y Señora con la que luces actualmente en tu camarín (tampoco eso me preocupa demasiado). Ni siquiera tengo el menor atisbo de si vamos a poder admirarte con tu pelo moreno, tu faz de mujer cordobesa y escapulario en mano.
No obstante lo anterior, Carmen, los ruteños no perdemos la esperanza de encontrarnos ese paraíso de Cielo preñado de belleza y de alcanzar en él (después de nuestra vida terrenal) el anhelado e idolatrado estado de completa satisfacción, ese que escapa -según los que lo describen- de la más pura comprensión humana. 

  Rezarte tras la reja de tu santuario, Reina y Señora, también es rezarte en el Cielo y, a pesar de que El Carmen esté en plena tierra llana, tu belleza también consigue que lo tangible se escape de cualquier lógica humana.

  (Nuestra más sincera enhorabuena a los compañeros de la comisión y grupo de camarería de nuestra Archicofradía).

¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN!
¡VIVA LA PATRONA DE RUTE!
¡VIVA LA REINA Y SEÑORA!
¡VIVA LA EMPERATRIZ CARMELITANA!









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