NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN. PATRONA, REINA Y SEÑORA DE RUTE.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN. PATRONA, REINA Y SEÑORA DE RUTE.

Bienvenidos al blog oficial de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Rute. Esta página ha sido creada para ser un punto de encuentro de todos los devotos de la Santísima Virgen del Carmen, sempiterna Reina y Señora ruteña. Desde aquí intentaremos recoger todo lo concerniente en torno a nuestra excelsa Patrona y su Archicofradía, así como las actividades de otras instituciones cercanas como el grupo joven de la Archicofradía -'Iuventus Carmeli'- o la comisión pro coronación canónica de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Rute.

Con la ayuda de todos podremos dar a conocer la grandeza de nuestra sagrada Titular, siéndo éste un blog abierto a todo tipo de propuestas y sugerencias.

Sin más:

¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN! ¡VIVA LA PATRONA DE RUTE! ¡VIVA LA REINA Y SEÑORA! ¡VIVA EL ORGULLO DE NUESTRO PUEBLO! ¡VIVA LA EMPERATRIZ CARMELITANA! ¡VIVA LA MADRE DE DIOS!

Sagrada imagen


Para muchos la simbología de la Virgen del Carmen es muy conocida, ya que es una de las advocaciones de María más representadas en nuestro país. "Carmen" procede del lugar "Monte Carmelo" que a su vez significa "jardín". Fue el lugar donde la Virgen, ahora llamada del Carmen, se apareció.

Dichas representaciones van acompañadas de varios símbolos muy significativos que son comunes en el atuendo de la Virgen del Carmen, como son los grandes zarcillos, larga melena castaña y el escapulario marrón y capa blanca. Este último, identificado como dos piezas unidas por dos largas bandas o cordones, se ubica tras la promesa de la Virgen de liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, de ahí que dicho objeto sea uno de los elementos más destacados de la simbología carmelita.

La imagen porta una gran corona dorada rodeada de un nimbo con trece estrellas, larga melena castaña y grandes pendientes. Destacan sus inmensos ojos rasgados y fisonomía de mujer adulta sin perder la dulzura y candidez de la juventud.

Con apariencia de ser virgen de candelero, dejó de serlo en la década de los años setenta, con la intervención de Ortega Bru que creó un cuerpo para convertirla en imagen de cuerpo completo. Hay que destacar que aunque el cuerpo sea contemporáneo, la cabeza, ambas manos y el Niño son del siglo XVII, mismo siglo en el que la devoción por la Señora surgió en la localidad de Rute.

Existen muchas hipótesis que apuntan a la autoría de las partes esculpidas en el siglo XVII a Luisa Ignacia Roldán -La Roldana-, que aunque no existe ningún documento que lo atestigüe intentaré hacer una breve similitud con obras de la flamante escultora.

La Roldana fue una de las escultoras más "desconocidas" en su momento ya que era más importante su padre -Pedro Roldán-. Imaginera barroca del siglo XVII y principios del XVIII que destaca por la creación de belenes y natividades. Sus retratos eran caras bellas pero a su vez humanizadas, se llegó a creer que eran retratos de allegados suyos. Nació en Sevilla pero se trasladó a Madrid tras su matrimonio; la mayor parte de sus obras se crearon allí y se trasladaron al resto de España.

Me he centrado en dos imágenes muy significativas para que se aprecie la deferencia en la talla de Luisa Roldán, la Virgen de La Estrella de Sevilla y La Virgen Peregrina de Sahagún de León. Ambas obras de la artista en su época sevillana, pero muy diferentes estéticamente. Ambas son imágenes de candelero como la patrona de Rute en sus comienzos -siglo XVII- y obras de culto o procesión.

Verdaderamente con la que guarda más similitud es con la Virgen Peregrina de Sahagún, dejando atrás la estética del peinado, corona y pendientes. Basémonos en el rostro. Frente despejada, ojos serenos y rasgados, zona amplia del arco de las cejas. Pómulos esplendorosos dejando paso a una pequeña boca carnosa y un mentón poco acusado. Sin dejar atrás la línea recta, que predomina en ambas, en la nariz.

Mi felicitación a todos los devotos y eruditos del arte que disfrutan de su belleza. Tengo que decir que aunque no esté probada su autoría de dicha imaginera, no cabe duda que es una talla elegante y muy bella y se ve el buen hacer del escultor, sea cual sea. Queden satisfechos todos, no sólo desde el punto de vista religioso sino también desde el artístico, estamos ante una imagen de gran calidad.



Cristina Zambrano Camacho

Restauradora de arte