NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN. PATRONA, REINA Y SEÑORA DE RUTE.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN. PATRONA, REINA Y SEÑORA DE RUTE.

Bienvenidos al blog oficial de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Rute. Esta página ha sido creada para ser un punto de encuentro de todos los devotos de la Santísima Virgen del Carmen, sempiterna Reina y Señora ruteña. Desde aquí intentaremos recoger todo lo concerniente en torno a nuestra excelsa Patrona y su Archicofradía, así como las actividades de otras instituciones cercanas como el grupo joven de la Archicofradía -'Iuventus Carmeli'- o la comisión pro coronación canónica de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Rute.

Con la ayuda de todos podremos dar a conocer la grandeza de nuestra sagrada Titular, siéndo éste un blog abierto a todo tipo de propuestas y sugerencias.

Sin más:

¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN! ¡VIVA LA PATRONA DE RUTE! ¡VIVA LA REINA Y SEÑORA! ¡VIVA EL ORGULLO DE NUESTRO PUEBLO! ¡VIVA LA EMPERATRIZ CARMELITANA! ¡VIVA LA MADRE DE DIOS!

martes, 7 de febrero de 2017

¡Salve, hermosa Patrona del lugar!

De esta imponente manera luce la Señora y Patrona de Rute, ya ataviada con sus mejores galas para el solemne triduo conmemorativo del nonagésimo tercer aniversario de su patronazgo.

Texto: Jesús Manuel Redondo Alba
Imágenes: j.g. de la Archicofradía



  Le pedí a mis compañeros del grupo y comisión de camarería que me describiesen un poco el exquisito ajuar que con tanto mimo colocarían a la Señora para el Triduo conmemorativo del nonagésimo tercer aniversario de su patronazgo, a celebrar los días 11, 12 y 13 de febrero. 

  Esa descripción que me realizaron del ajuar de la Virgen, escuchada y entendida como tal, ya constituye de por sí una auténtica clase teórica de historia: la de nuestra Madre, sobre todo si tenemos en cuenta que el manto que luce la Reina y Señora de Rute (de terciopelo blanco con bordado asimétrico, recogido en cintura y rematado con encaje de hojilla) es el que le regaló el Excelentísimo Ayuntamiento de Rute cuando fue nombrada sempiterna Patrona de nuestro pueblo. Historia, también del arte y del sentimiento, pues amén de lo material y del mérito que dicha pieza tiene, el significado que hay detrás de un regalo en el que el pueblo de Rute fue el principal protagonista vale, al igual que el bordado que lleva, su verdadero peso en oro. 

  Podríamos continuar la clase teórica de arte, queridos carmelitas, hablando de la corona de plata sobredorada con halo de estrellas que flanquean el rostro de la Madre, del ramillete en flor y el rosario de nácar que apalancan hasta la extenuación la pureza de las manos que los sostienen o de los pendientes de filigrana que cuelgan de su rostro. Ése que mira a su Niño, empanado de finura y exquisitez a base de su vestido de terciopelo blanco bordado en oro allá por el año 1954.
Todo eso, queridos ruteños, es teoría. Porque luego viene la práctica: la que manifiestan las espectaculares fotos cedidas por mis compañeros de junta de gobierno de la Archicofradía y que muestran el resultado más apoteósico de la belleza de la que, por suerte, es la soberana Patrona de este lugar que es Rute, el cual quiso la Providencia un día que fuese para la Virgen su ‘pedacito de Cielo predilecto’.

  La hermosura desmesurada de la Señora del lugar, está descomunalmente reflejada de una manera incontestable en esas ‘instantáneas de divinidad’ que os adjuntamos, las cuales no son más que ráfagas de placer visual que describen una avalancha de hermosura exorbitante de la que, los ruteños, nos debemos sentir noventa y tres veces orgullosos. 

  Decía el escritor suizo Henry F. Amiel que ‘para mirar lo justo, habría que mirar dos veces pero que, sin embargo, sólo bastaría mirar una vez para ver lo bello.’ 

  Siento tener que contradecir a Henry en esto último, pues viendo el caudal de belleza y hermosura que mana de nuestra Patrona -preparada ya para su triduo de aniversario patronal- pienso desgastar su rostro por lo menos unas noventa y tres veces: el número exacto y mágico que este año define su particular cumpleaños.

  Gracias Madre, por hacer desaparecer de nuestra vida cualquier miseria y temor que la contamine, por tu insustituible e innegable condición de perpetua y perenne ‘Señora del lugar’.

  Un lugar que te llama María, que te apellida Carmen y que te tendrá, por siempre, como Madre infinita y eterna…

  Que así sea…
Rute con su Patrona.
Siempre Carmen. Siempre Patrona.

¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN!
¡VIVA LA PATRONA DE RUTE!
¡VIVA LA REINA Y SEÑORA!
¡VIVA LA EMPERATRIZ CARMELITANA RUTEÑA!
¡VIVA EL HONOR Y EL ORGULLO DE NUESTRO PUEBLO!
 









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