La Virgen se presenta ante los fieles en su talla, como viene siendo habitual durante el mes de junio. Como hecho más significativo destaca la corona y que no lleva mantilla sobre el pelo. La presea es la más antigua que se conserva, de plata de ley sobredorada y que llevaba sin usarla muchos años. La capa está recogida a ambos lados y a sus plantas no tiene la habitual media luna. El Niño Jesús, por su parte, se presenta desprovisto de ropajes.




De esta forma es como se puede apreciar, a Nuestra Sagrada Patrona , en toda su belleza, si guapa está vestida, en su talla,es de una hermosura increible.
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